Rumbo a la paz próspera

Partiendo de la premisa que nada esta bien ni nada esta mal, simplemente si nos sirve hoy, además de saber que dado que esto no nos determina simplemente nos permite observarnos.


¿Son la misma cosa “desahogarse” y “quejarse”?

Hay una larga diferencia entre vaciarnos de tensión poniendo palabras a un trance doloroso y desactivar nuestro poder resistiéndonos a asumir la realidad “que toca”. Al desahogarnos nos establecemos en el compartir y el aceptar al menos que nos pasa lo que pasa, pero cuando nos quejamos nos desenvolvemos sin una visión de conjunto y nos resignamos a la “infantil rabieta”, olvidando la transitoriedad de nuestros estados mentales y emocionales,con la constante fluidez de las ideas.

El nivel de aceptación referido, más bien se alcanza a través de un proceso gradual que pasa por aflojar y abrirse a lo que tenemos ante nosotros.

Del mismo modo que todo veneno tiene su antídoto, todo problema tiene solución, por tremendo que éste nos parezca. Quizá la solución posible no sea inmediata o aún no se deje ver porque tiene “la puerta bloqueada”. En tal caso el desbloqueo lo podemos encontrar priorizando la aceptación, no se trata de resignarse, de la situación de modo que la presión emocional no nos arrastre y el único escape que veamos se reduzca a la queja estéril.

A nadie beneficia el canto de la ceguera de alguien que se autoniega.

¿De qué sirve quejarse?


Todos sabemos que, si el problema tiene remedio, lo que debemos hacer es actuar, a nuestro tiempos, a nuestro modo, cuando podamos por hacernos cargo del rol que nos toca para cambiar lo que no deseamos y si no lo tiene, recordemos que la opción del lamento nada resuelve ni mejora, más bien es una apuesta al crecimiento del malestar, rabia, tristeza, etc. y el oscurecimiento que nos habita. Por ello no lo creo más simple, ni menos necesario el proceso de toma de conciencia y cambio de observador.

¿Acaso el hecho de recrearse en el victimismo alivia la frustración que produce lo que no salió como uno esperaba? ¿Acaso sentirse una víctima del destino no es una opción interna?

La queja es regresiva porque nos paraliza en la acción y bloquea nuestro futuro, señalando que algo en nuestra mente todavía no acepta la frustración producida por nuestras expectativas previas. ¿Postular no tengamos expectativas previas acaso no es como decir que no tengamos ilusión?